Clavileño y Platero son dos coches creados por investigadores del CSIC con una tecnología que podría revolucionar el mundo de la conducción. Gracias a un sistema automático el uno sigue al otro, consiguiendo que el segundo vehículo se mueva con total seguridad sin necesidad de piloto. Conoce más a fondo el proyecto Autopía.
EL NUEVO MUNDO
Un blog que te muestra lo nuevo en el mundo de la tecnología y de las noticias con respecto a ella. No queremos que las personas estén ciegas ante las nuevas e innovadoras maquinas para un mundo tecnológico, un mundo que esta cerca, un mundo mejor.
lunes, 19 de noviembre de 2012
Autopía, el coche del CSIC que se mueve sin conductor
Clavileño y Platero son dos coches creados por investigadores del CSIC con una tecnología que podría revolucionar el mundo de la conducción. Gracias a un sistema automático el uno sigue al otro, consiguiendo que el segundo vehículo se mueva con total seguridad sin necesidad de piloto. Conoce más a fondo el proyecto Autopía.
Clavileño y Platero son dos coches creados por investigadores del CSIC con una tecnología que podría revolucionar el mundo de la conducción. Gracias a un sistema automático el uno sigue al otro, consiguiendo que el segundo vehículo se mueva con total seguridad sin necesidad de piloto. Conoce más a fondo el proyecto Autopía.
Música digital que se adapta al ritmo de tu corazón
Un estudiante de la Universidad de Virginia ha desarrollado un sistema bioretroalimentado que permite que los teléfonos inteligentes reproduzcan la música que necesita el corazón de su propietario bien para latir con fuerza mientras hace ejercicio o para frenar el latido cuando el objetivo es relajarse. “Cuando estoy conduciendo, haciendo footing, viajando o descansando no siempre encuentro la música más apropiada, y creo que a muchas personas les sucede lo mismo”, afirma Shahriar Nirjon, estudiante de ingeniería e inventor del nuevo sistema, al que ha bautizado como Musical Heart (Corazón Musical).
Musical Heart funciona gracias a un micrófono que detecta el pulso en las arterias de la oreja (dentro del auricular) y lo transmite a un servidor remoto, que a continuación se ocupa de seleccionar la melodía más adecuada para el ritmo cardíaco del usuario en cada momento. Un algoritmo refina la selección musical almacenando datos sobre el ritmo cardíaco y analizando cómo le afecta la música elegida a un individuo concreto. De este modo, aclara Nirjon, el sistema se “mejora a sí mismo” para aproximarse cada vez más a su objetivo: que la música suene al compás de nuestro corazón.
Un estudiante de la Universidad de Virginia ha desarrollado un sistema bioretroalimentado que permite que los teléfonos inteligentes reproduzcan la música que necesita el corazón de su propietario bien para latir con fuerza mientras hace ejercicio o para frenar el latido cuando el objetivo es relajarse. “Cuando estoy conduciendo, haciendo footing, viajando o descansando no siempre encuentro la música más apropiada, y creo que a muchas personas les sucede lo mismo”, afirma Shahriar Nirjon, estudiante de ingeniería e inventor del nuevo sistema, al que ha bautizado como Musical Heart (Corazón Musical).Musical Heart funciona gracias a un micrófono que detecta el pulso en las arterias de la oreja (dentro del auricular) y lo transmite a un servidor remoto, que a continuación se ocupa de seleccionar la melodía más adecuada para el ritmo cardíaco del usuario en cada momento. Un algoritmo refina la selección musical almacenando datos sobre el ritmo cardíaco y analizando cómo le afecta la música elegida a un individuo concreto. De este modo, aclara Nirjon, el sistema se “mejora a sí mismo” para aproximarse cada vez más a su objetivo: que la música suene al compás de nuestro corazón.
jueves, 1 de noviembre de 2012
¿Los basureros son las nuevas minas de metales preciosos?
Los desperdicios que durante décadas se han venido acumulando en los vertederos podría transformarse en el futuro en una importante materia prima. Y es que no hay que hacerle ascos a la basura, sobre todo si es basura electrónica, es decir, procedente de teléfonos móviles, impresoras, teclados, televisores, neveras, lavadoras y otros aparatos. Según cálculos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cada año se generan en todo el mundo 40 millones de toneladas de “chatarra” que alberga metales preciosos como oro, plata, platino o paladio. Por ejemplo, una tonelada de ordenadores contiene ente 200 y 300 gramos de oro. Solo en China 4 toneladas de oro, 28 toneladas de plata y 6.000 toneladas de cobre se pierden cada año entre montañas de desechos, según estimaciones del Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP). Y el ritmo podría aumentar debido a que, a la misma velocidad vertiginosa que aparecen nuevos adelantos tecnológicos, otros quedan obsoletos.
Además, teniendo en cuenta que los yacimientos de indio, el metal blando más usado para la producción de las pantallas de cristal líquido (LCD) y las pantallas táctiles, se agotarán como muy tarde en una década, responsables de la industria japonesa y estadounidense ya han anunciado que saldrá a “pescar” estos materiales en los vertederos. Lo mismo está empezando a pasar con el manganeso, un metal raro utilizado como componente de las baterías que se extrae en un 90% en Sudáfrica. O con el tantalio usado en la fabricación de chips para teléfonos móviles. Y hasta con el níquel que se emplea para producir acero inoxidable. No cabe duda de que la denominada “minería urbana” se convertirá en una nueva (y lucrativa) oportunidad de negocio.
¿Cómo usan los lagartos su cola para estabilizarse en los saltos?
El estudio del movimiento de la cola de los lagartos ha inspirado a un grupo de científicos para crear un robot con un apéndice en la parte trasera que consiga estabilizarle a la hora de realizar saltos. En este vídeo puedes observar a cámara lenta los resultados del estudio y cómo consigue la cola de estos ovíparos estabilizarles en el salto de una plataforma a otra.
LA TROMPA ROBOT
Es especialmente recomendable para manejar objetos frágiles, ya que al final del brazo cuenta con tres tentáculos para hacer las funciones de dedos de una mano que miden perfectamente la fuerza necesaria para sujetar un objeto sin dañarlo.
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